El Columpio


Antonio Machado, la poética vida de un hombre by urquijo

La vida y la obra de Antonio Machado van siempre de la mano. El gran poeta sevillano es a su vez una persona admirable. Tuvo una existencia realmente dura, digna del más triste de sus poemas. Un hombre que dio su vida por amor, y que la perdió a la partida de éste. El exponente máximo de humanidad. Una vida de poesía y unos poemas que dan vida…

Antonio Machado nació el día 26 de julio de 1875, en Sevilla. Fue el segundo de los cinco hermanos. Su familia, liberal, le enseñó los entresijos de la literatura y hicieron el gérmen de uno de los mayores poetas españoles de todos los tiemposSu abuela, gran admiradora de Gustavo Adolfo Bécquer, leía continuamente sus rimas a su nieto, el cuál quedó prendado de su poesía. Antonio siempre reconocerá su admiración hacia el poeta sevillano.

Cuando, en 1883, su abuelo es nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid, toda la familia parte con él a la Capital. Antonio completa entonces su formación en la célebre Institución de Libre Enseñanza. No obstante, la tuberculosis se cruzaría por primera vez en la vida del poeta y diez años después se llevaría a su querido padre.

 Los problemas económicos de su familia hacen que el poeta viaje a París, donde vive su hermano, el poeta Manuel Machado. Allí trabajará de traductor para la Editorial Garnier y es donde conoce a varios escritores e intelectuales como Oscar Wilde o Pío Baroja. Mientras, sus influencias literarias comienzan a hacer efecto y va naciendo dentro de él la inspiración poética.

En París conoce a uno de sus ídolos, el poeta nicaragüense Rubén Darío. Allí, Antonio le enseña su casi finalizada obra Soledades. Rubén Darío, no oculta su sorpresa. El jóven Antonio Machado, orgulloso parte a Madrid donde conocerá a el que luego será un gran amigo y confesor Juan Ramón Jiménez. Allí publica Soledades.Gracias a sus conocimientos de francés, decide presentarse a las oposiciones a catedrático de francés. El poeta gana estas oposiciones y se va a Soria. Esta decisión marcará para siempre la vida de Antonio. Ya en la ciudad de la rivera del Duero se instala en una pensión de la calle del Collado, donde eran dueños Isidoro Martínez y Regina Cuevas.

 Estando Antonio en Soria, los dueños de la posada del Collado deciden irse de la ciudad, y ceden la posada a la hermana de Regina Cuevas, Isabel Cuevas, que viene con su marido y sus tres hijas.

El Poeta se fija enseguida en la hija mayor, que tenía entonces 14 años, Leonor. Ésta era muy amable y cordial con los huéspedes. La alegría, propia de la juventud, llena el corazón de Antonio que conoce, por vez primera, la primavera del amor. Así el Poeta comienza un romance con la jóven que terminará en el día de nupcias. Algunas gentes criticaban la relación de Antonio, ya de 34 años con la jóven Leonor de 15, no obstante él antepone siempre la felicidad de ambos a cualquier especulación por las edades. El amor triunfa en la vida de Antonio y éste lo destaca así:

“Si la felicidad es algo posible y real -lo que a veces pienso- yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en soria y con el amor de mi mujer”.

En 1911, el Poeta se traslada con su mujer a París para conseguir una beca para ampliar sus estudios. Allí Leonor cae enferma. La tuberculosis vuelve a cruzarse en la vida de Antonio para truncarla para siempre. Entonces, la pareja vuelve a Soria, donde el aire, más puro, beneficia a los maltrechos pulmones de Leonor. Antonio llega a construir un carrito para pasear él mismo a su esposa. Se dedica en cuerpo y alma a cuidar de ella, a la que dedica su vida. Leonor parece recobrarse de su enfermedad y Antonio recobra sus esperanzas. En uno de sus poemas se muestra claramente que, confía en el amor y en la primavera para que su esposa recobre la salud:

 

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

…………… 

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida

otro milagro de la primavera.

 El último día del mes de julio, con Leonor gravemente enferma, llega a Soria la madre de Antonio. Ésto parece dar fuerzas al Poeta que encuentra un apollo importante en su madre. No obstante, al día siguiente, la enfermedad gana la partida a la vida, y Leonor parte destino al cielo para abandonar a su suerte al desdichado poeta.

Antonio, sumido en la tristeza y en la melancolía, decide abandonar Soria, cargada de recuerdos en cada una de sus calles y en cada uno de sus campos, para ir a Baeza, donde vivirá con su madre. El recuerdo de las tierras castellanas, de el amor vivido en Soria y de su mujer está presente cuando publica Campos de Castilla. El recuerdo de Leonor vivirá en el corazón de Antonio por siempre, y así quedará reflejado en toda su obra.

Con el estallido de la Guerra y la derrota del bando republicano, el poeta se exilia con su madre a Collioure (Francia). Poco después, el poeta muere, y tres días después, sumida en la pena de perder lo único que la quedaba, murió su madre.

En el bolsillo de Antonio, se encontró un último verso del Poeta: “Estos días azules y este sol de la infancia”

La vida de Antonio Machado puede considerarse paralela al ideal romántico, al ideal de su ídolo Gustavo Adolfo Bécquer, al ideal de una vida de sufrimiento y de amor imposible. Pero la diferencia reside, principalmente en que, mientras que Béquer peleó siempre por un amor que nunca consiguió, Antonio lo vivió, sintió la felicidad llenar su corazón, pero también sintio como el amor perdido vaciaba su corazón.

 

 

 

Anuncios

2 comentarios so far
Deja un comentario

El poeta, está enterrado en, Collioure (Francia), pequeño pueblo que era de pescadores en aquellos terribles años para el poeta, que sufria la victoria del fascismo como una espina en su corazón, corazón de poeta, sí, pero sobre todo de pueblo, porque ese era su canto: pueblo. Allí yace su cuerpo. Machado era un hombre austero, y la familia interpreto que su deseo era que fuera enterrado en lugar donde muriera.

Lo querríamos entre nosotros. En su Sevilla natal, en su Amada Soria (donde está enterrada Leonor) o en Madrid. ¡Oh! en Madrid, en el Cementerio Civil donde minuto a minuto fuera su tumba mimada, acariciada, convertida en rosaleda de cariño y agradecimiento. Soñar, con acudir a recibir sus resto, al mismo lugar por donde salió para morir en el destierro. El retorno del poeta a su España, que aún hoy sigue siendo de charanga y pandereta. O quizás, no, pues, la España actual volvería a helarle el corazón.

Descanse en paz

Comentario por Joaquín Ortiz Ruiz

Me encanta tu blog…y tenemos ciertos puntos de encuentro entre tu blog y el mío: también escribí de Chaouen o de Machado…por ejemplo. O me encanta Quique González y Los Secretos.

Gracias por este blog.

Comentario por altisidora




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: