El Columpio


Los Secretos de una noche mágica by urquijo

Un sueño común se cumplió el pasado 10 de octubre. Era un viernes frio, como otro cualquiera de octubre, con las nubes amenazantes en el cielo y humedad en el suelo. Pero todo no era como siempre en la céntrica plaza de las ventas que, lentamente, a partir de las 19 horas comenzó a llenarse. Gente sonriente se acercaba desde todos los puntos hacia la plaza y con, cada vez, más asiduidad. Lentamente, la sombría plaza se fue llenando, con la caída de la noche, de gentes de variadas edades, pero con una misma ilusión.

No habían pasado ni 15 minutos de las 21:30 horas cuando todo se quedó en silencio y la oscuridad ocupó la plaza de toros. De pronto, entre la oscuridad del fondo del escenario, apareció Wyoming, el cómico presentador de la televisión anunciando el tan esperado momento. “Unos artistas con dos cojones que llevan 30 años currándose el bacalao” fueron el colofón a un mini-discurso que presentaba a Los Secretos. 18.000 almas se fundieron en una estruendosa ovación para recibirlos. Alvaro y su hermano, Enrique Urquijo entraron entonces en el escenario abrazados, sonaban los primeros acordes de la canción que el menor de los Urquijo compuso a la memoria de su hermano: “Te he echado de menos”. Enrique aparecía en la pantalla, fotos de su juventud y de su vida, la de un hombre que marcó a varias generaciones y que sigue más vivo que nunca.

El tinte propio de las canciones de Enrique Urquijo de melancolía y tristeza se plasmaba en las canciones siguientes: “Buscando”, “No me imagino” y “Colgado”. La decisión del grupo de organizar una encuesta para elegir el repertorio del concierto tuvo una canción ganadora, por increíble que parezca….. O no….: “Balsera”.

A continuación llegaría uno de los momentos más emotivos de la gala: Álvaro, con voz nerviosa presentaba una de las canciones más importantes para él, “Pero a tu lado”. Un estruendoso aplauso llenó la plaza de toros a la par que sonaba el primero de los acordes.

Con Álvaro, Ramón y Jesús Redondo tocando delante de una pasarela instalada para la ocasión, se unió a ellos el rockero más grande de nuestro país: el gran Miguel Rios. Su potente voz era perfecta para entonar “Ojos de gata”. Por el escenario irían desfilando artistas de la talla de José María Granados (Mamá), Conchita, Fito Cabrales, Carlos Raya, Manolo García, David Summers o Amaral. Pero uno de los mejores momentos y más insospechados de la noche fue cuando Álvaro presentó a un gran amigo de Los Secretos. Un profundo silencio invadio “la arena”, rumores que apuntaban a Amaral o a David Summers, que aún no se habían subido al escenario, recorrían la plaza, pero para el deleite de todos el nombre fue una gran sorpresa: “quiero un fuerte aplauso, con todos los honores para Joaquín Sabina”. Asombro, sorpresa, emoción… no sabría describir muy bien cuál fue el sentimiento generalizado, tal vez incredulidad, pero era cierto, el de Úbeda se había subido a un escenario con Los Secretos para tocar “Por el bulevar de los sueños rotos”.

El concierto continuaría con canciones como “Ojos de perdida”, “Buena chica” o el tan esperado momento “Déjame”. El concierto ya tocaba a su fin para la tristeza de todos. Álvaro, visiblemente emocionado agradecía constantemente el apoyo de todos sus fans, pero no unos normales, los seguidores de Los Secretos son, más bien pocos, pero muy fieles y especiales. Siempre han estado ahí, pero es un grupo que realmente lo merece. Así decía Álvaro “todavía recuerdo cuando al final de un concierto en un pueblo se nos acercó una señora mayor en bata y pantunflas y nos dijo que siempre que había concierto en la plaza se encerraba en su casa. Pero en aquella ocasión no sólo había aguantado todo el concierto, sino que además le había encantado”.

Pero el concierto no había terminado, ni mucho menos, y en el primer bis tocaron una de las más tristes y bonitas canciones de Los Secretos. Sin presentación, porque, realmente es aún más duro explicar la canción sonó “Agarrate a mí María”. Todavía quedaría un segundo bis para despedir el concierto con “Amiga mala suerte”.

El concierto acababa, pero no la trayectoria del grupo, “este es el primer concierto del año uno de los próximos 30 años” gritaba Álvaro. Pero en los rostros de los presentes se veía que aquél no había sido un concierto más: sonrisas, bromas, gente tarareando las canciones… Todo ello es, el fruto de un trabajo bien hecho y de unas canciones que son ya, parte de la historia y del presente de la música popular española. Todo un himno.

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[…] Te he echado de menos. Con fotos de Enrique en las grandes pantallas, tal y como ocurriera en su concierto en las Ventas, todo el Palacio se encogió en un suspiro por éste que ya no está… Y muy pocos fueron los […]

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