El Columpio


Los Secretos rinden Santander a sus pies by urquijo

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El domingo 30 de septiembre se había preparado todo un festival en torno al concierto de Los Secretos. Ya se preveía algo grande: por cada esquina de la ciudad podías encontrar carteles del concierto. Los buenos grupos tienen estas cosas que encandilan a la gente. A la entrada del concierto se podían vislumbrar todas las edades posibles, con una franja de edad de cuarenta años. Y todos ellos con la misma ilusión y el mismo brillo en los ojos, dispuestos a disfrutar de lo lindo.

En el cartel había tres teloneros, para amenizar las más de cuatro horas que duraría el concierto total. Eran, por este orden, Secreto a Voces, Gastelo y El Pulpo.

Como suele ser habitual, los más “pequeños” entraron primero. Y así, con un Palacio de Deportes todavía medio vacío y con un público más pendiente de buscar un buen sitio y de tomar una cervecita, se presentaron en el escenario Secreto a Voces. Es éste un grupo formado por un guitarrista, Pablo Bermúdez y un vocalista, Álvaro Machín. El nombre, como es imaginable, viene del grupo al que admiran… Sin más compañía que ellos mismos, se pusieron a tocar y casi, como por arte de magia, de repente el público les empezó a escuchar.

Los secretos Secreto a Voces

Secreto a Voces

La primera parte de su breve concierto fue completamente acústica, con guitarra y voz. Una voz, la de Álvaro, muy personal e intimista, similar, por su toque rasgado, a la del gran Antonio Flores. Entre los dos consiguieron, por una parte animar al público, y por otra, dejarles deseosos de escuchar otro de sus conciertos, o tal vez de comprar su disco: Mundos Naranjas.

Para la segunda parte de este concierto tan especial, tenían preparada su primera actuación con una banda de música. Así pudieron darle al concierto un toque más rockero, acompañados de un contrabajo y de una batería. Y con temas como El mundo tras el cristal, de La Guardia y Buena Chica, de Los Secretos. Con este tema y otros propios, en apenas media hora dejaron el listón tan alto que Gastelo se estrelló contra él una y otra vez en sus intentos. Puede nacer de estos cántabros un grupo con muy buenas canciones.

Rápidamente bajaron del escenario Secreto a Voces y subieron Gastelo. La noche prometía con esta joven cantautora de Torrelavega. Y para completar la locura en Santander, subieron al escenario Basilio Martí, pianista de Antonio Vega y Toni Jurado, batería de larga trayectoria, que ha tocado con Quique González o Ariel Rot entre otros.

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Gastelo, con Toni Jurado (dcha.) y Basilio Martí (izqda.)

Los músicos brillaban con voz propia sobre el escenario, y también con música propia: si hay algo que es cierto es que no es escuchó ni una palabra del concierto de Gastelo. Fue la nota negativa de la tarde. La voz de la joven cantante de Santander apenas se escuchaba en un recinto tan grande y no consiguió sino bajar los ánimos que habían subido los chicos de Secreto a Voces.

Basilio Martí

Basilio Martí

Ya en el concierto de Los Secretos, Juanjo Ramos se acordaría de Basilio Martí y a la postre del genio, Antonio Vega. Y el concierto de Gastelo daba paso a la actuación de el Pulpo. A este “admirador radiofónico”, como se define, si le dejas un equipo de música y un micro consigue levantar del asiento a una estatua de hierro para bailar una de los Hombres G. Efectivamente, el Pulpo se presentó con su gorro a lo ‘Shrek’ y consiguió poner en pie al Palacio de Deportes de Santander, ya repleto de gente. Con canciones de la historia del pop en castellano, conocidas por todos los presentes, consiguió dejar los ánimos al máximo exponente para la llegada de Los esperados Secretos. Allí sonaron Mecano, Alaska, La Guardia, Duncan Dhu, Pereza, El Canto del Loco, … y así un buen número de grandes grupos. Además repartió gorros rosas, de los típicos de las ferias. Fue la excusa perfecta para que el público enloqueciese del todo.

Finalmente, bordeando ya las 00:30 se presentaron los madrileños sobre el escenario.

Santander reventó.

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 Con un halo de oscuridad, con un fino manto de niebla y con música sombría de fondo se presentaron Álvaro y los suyos sobre el escenario para arrancar el más estruendoso aplauso de cuantos se habían visto en lo que iba de noche… ¡Y los que quedaban!

Así comenzó el grupo de los Urquijo, recordando a los que ya no están. Álvaro entonó con fuerza el que tal vez sea su mejor tema: Te he echado de menos. Con fotos de Enrique en las grandes pantallas, tal y como ocurriera en su concierto en las Ventas, todo el Palacio se encogió en un suspiro por éste que ya no está… Y muy pocos fueron los que no desviaron su mente hacia otro que ya tampoco está… pero que también estuvo muy presente en el concierto. Los nombres sobran aquí.

 No obstante, los ánimos no decayeron, ¿Cómo iban a decaer con temas como Pero a tu lado? Con una calidad musical propia de un grupo maduro y con grandes músicos, y con unas ganas propias de un grupo que sube por primera vez a un escenario consiguieron ganarse rápidamente al público. Un público que vibraba con canciones como Buena Chica, Ojos de Gata, Ojos de perdida; y que se estremecía con temas como Y no amanece (dedicada al batería Canito, fallecido en la nochevieja de 1980), La calle del Olvido, Quiero beber hasta perder el control, o Agárrate a mi María …

Especial mención merece el genial tema de Enrique Urquijo: No digas que no. Éste tema fue grabado con su grupo Los Problemas. Tal vez sea uno de los temas más bellos y a la par desconocidos del compositor. Está publicado en el disco Desde que no nos vemos del año 1998 de Enrique Urquijo y Los Problemas.

Los secretos Santander

A medida que avanzaba el concierto, el público y el grupo se compenetraba más. Y aquí es donde entra la otra parte básica del grupo: el buen rollo entre los miembros. Sobre el escenario enredaban, se reían, bromeaban, los unos molestaban a los otros, todo desde la amistad y la confianza entre ellos. Esto trasmite esas “Good Vibrations” que decían los Beach Boys, las buenas vibraciones al público que derrochaba emoción por los cuatro costados.

Ramón Arroyo

Ramón Arroyo

Y mientras, Ramón tocaba las mil guitarras de que dispone, además con gorro rosa incluido. Uno de aquellos que había lanzado El Pulpo y que estaba en el escenario. Pero no, Ramón no se lo puso a voluntad propia, por allí estaba Juanjo para ‘adornar’ al genial guitarrista.

En estas estábamos cuando Juanjo decidió hacer algo realmente precioso y emotivo. Con su voz rasgada, la mano derecha en el corazón y apenas entendible al principio, comenzó a cantar El sitio de mi recreo. El resto del grupo rápidamente le siguió y Los Secretos interpretaron un fragmento de este precioso tema en homenaje a Antonio Vega. Siempre fueron amigos, primero Los Secretos de los Nacha, y luego ya de Antonio en solitario. También fueron grandes amigos Antonio Vega y Enrique Urquijo, amigos y a la par admiradores mutuos. El bello volvía a erizarse en el Palacio de los Deportes;

Santander se estremecía.

Los secretos SantanderMientras, en El Palacio de los Deportes,  el concierto tocaba a su fin. Y allí si que se desmadraron. Álvaro Urquijo se puso, primero a los mandos del bajo de Juanjo y luego a la batería. Por su parte, Jesús Redondo tomó una de las guitarras y Juanjo se puso a los teclados. Pocos grupos pueden presumir de que sus músicos puedan tocar tantos instrumentos. ¡Y con tanta calidad todos ellos!

No obstante, nadie quería irse, pese a que se corrían ya los primeros minutos de la madrugada del lunes. Los secretos Santander Ramón ArroyoAnte la entrega del público cántabro, el grupo tuvo que salir a su primer bis. Santander era una olla a presión. Tocaron dos temas, Sobre un vidrio mojado y Gracias por elegirme. Pero Santander se resistía a marchar, nadie quería marcharse en el punto más álgido del concierto. Finalmente a base de insistir, arrastraron al grupo nuevamente al escenario. En este segundo bis  interpretaron un tema que juraron que era nuevo: Déjame. El derroche de vítores fue absoluto.

Para concluir, cada uno se marcó un sólo en su instrumento, incluyendo un espectacular sólo de guitarra de Ramón Arroyo, de espaldas y sin ver, evidentemente.

Y lo hicieron, por supuesto, así de fácil. A base de calidad y voluntad, Los Secretos completaron uno de los mejores conciertos del año en Santander. Ver a Los Secretos es disfrutar de entrega, dedicación y grandes canciones. Mientras Álvaro y los suyos sigan mimando tan bien a su público en los conciertos, el grupo estará vivo.

Muchos salieron preguntando. ¿Cuándo volverán…? Ya se les echa de menos.

Los secretos Santander Concierto

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